Las acciones de Alphabet, matriz de Google, YouTube y Android, retrocedieron más de un 9% en la negociación posterior al cierre del miércoles. El motivo fue el flujo de caja libre del tercer trimestre, que resultó negativo en 9.070 millones de dólares, frente a los -2.700 millones que esperaban los analistas.
La reacción del mercado contrasta con el avance de los ingresos, que crecieron un 25% interanual hasta los 127.580 millones de dólares. Es el ritmo más rápido que ha registrado la compañía en cualquier periodo desde 2021, aunque quedó algo por debajo de los 128.220 millones que descontaba el consenso.
Los resultados del tercer trimestre, en detalle
El beneficio neto se situó en 26.170 millones de dólares, o 2,12 dólares por acción, frente a los 34.980 millones y 2,87 dólares del mismo periodo del año anterior. Es un descenso notable que está ligado en parte al comportamiento de las participaciones accionariales de la compañía.
Alphabet contabilizó en el segundo trimestre unos ingresos extraordinarios de 99.030 millones de dólares por esas participaciones, impulsadas por sus posiciones en SpaceX y Anthropic. En el tercero, esa misma categoría restó: generó una pérdida de 8.660 millones de dólares.
- Ingresos totales: 127.580 millones de dólares (+25%), por debajo de los 128.220 millones previstos.
- Ingresos por búsquedas: 63.350 millones, frente a los 64.960 millones estimados.
- Gastos de capital: 51.360 millones, inferiores a los 55.090 millones esperados.
- Ingresos de la nube: 30.700 millones, por encima de los 28.700 millones previstos.
La nube y Gemini sostienen la apuesta por la IA
El negocio de computación en la nube, donde Google integra su conjunto de soluciones de inteligencia artificial, volvió a superar las previsiones con 30.700 millones de dólares. Según los datos del trimestre, la compañía sigue ganando cuota de mercado frente a sus principales rivales, Amazon y Microsoft Azure.
En el terreno del consumidor, Gemini, la aplicación de IA del grupo, ha superado los 1.000 millones de usuarios en todo el mundo. La propia compañía lo presenta como el producto de mayor crecimiento de su historia. Su consejero delegado, Sundar Pichai, aseguró a los analistas que ya se aprecia una fuerte demanda del modelo Argon Gemini, lanzado recientemente, y afirmó que la versión Carbon, anunciada el miércoles, lo supera «en casi todos los aspectos».
Qué significa para las empresas y los inversores
El castigo bursátil deja una lectura clara: el mercado está dispuesto a financiar la carrera de la IA, pero exige cada vez más visibilidad sobre cuándo se traducirá en caja. Un crecimiento del 25% no fue suficiente para compensar un flujo de caja que se desvió en más de 6.000 millones de dólares respecto a lo esperado.
Llama la atención que el desvío se produzca aun con un gasto de capital inferior al previsto. Los datos conocidos no detallan las causas de esa diferencia, por lo que el foco de los analistas estará en las explicaciones que ofrezca la compañía sobre la evolución de la caja en los próximos trimestres.
Para las empresas que dependen de la infraestructura de Google, el mensaje es en cambio positivo: la nube crece por encima de lo previsto y la oferta de modelos de IA se amplía con rapidez. Para los inversores, el riesgo reside en que la presión sobre la tesorería convive con unos ingresos de búsqueda algo más flojos de lo esperado, el negocio que históricamente ha financiado el resto del grupo.
Una volatilidad que conviene relativizar
La caída se produjo fuera del horario habitual de negociación, de modo que su dimensión final dependerá de cómo abra la siguiente sesión. Además, el resultado neto de Alphabet es cada vez más sensible a la valoración de sus participaciones en compañías como SpaceX y Anthropic, lo que añade ruido contable a unas cuentas ya marcadas por el esfuerzo inversor.
En conjunto, el trimestre combina un crecimiento récord reciente, una nube que gana terreno y un producto estrella de IA con una escala masiva, pero también una tesorería bajo presión. Esa tensión entre expansión y generación de caja será uno de los factores que más pese en la valoración del sector tecnológico en los próximos meses.




