Saber escribir instrucciones para una inteligencia artificial ha dejado de marcar la diferencia. A medida que los agentes de IA se encargan de tareas operativas, las compañías desplazan su atención hacia perfiles capaces de supervisar sus decisiones, organizar el trabajo entre personas y máquinas y responder cuando algo falla.
Anthropic, un laboratorio de lo que viene
El caso de Anthropic ilustra el cambio. Según los cálculos de la propia compañía, sus agentes acumulan seis horas de actividad por cada hora de trabajo de un empleado. Generan código, ayudan a cerrar operaciones comerciales y procesan contratos, pero necesitan profesionales que planifiquen su labor, revisen los resultados y corrijan errores.
La proporción de sesiones de los trabajadores dedicadas a preparar instrucciones, construir herramientas de supervisión y gestionar agentes pasó del 10% al 22% entre el otoño de 2025 y la primavera de 2026. El estudio, publicado el 16 de octubre, describe una organización especialmente avanzada en el uso de IA, por lo que no puede extrapolarse sin más al resto del tejido empresarial.
La brecha entre ambición y capacidad
Los datos de Gartner cuantifican la distancia. De más de 2.000 responsables tecnológicos encuestados, el 71% espera desplegar agentes de IA en los próximos doce meses, pero solo el 21% afirma tener capacidades para gobernarlos.
Otra investigación, presentada el 19 de octubre, apunta en la misma dirección: únicamente el 13% de los directores tecnológicos consultados declara haber logrado un valor significativo o transformador con la IA, y apenas el 4% tiene planes explícitos para rediseñar puestos en equipos formados por personas y agentes. Son encuestas distintas, pero reflejan un problema común: la tecnología avanza más deprisa que la reorganización del trabajo.
Nuevas responsabilidades profesionales
Los agentes necesitan permisos para consultar información y ejecutar operaciones. Alguien debe fijar sus límites, documentar las decisiones y asumir las consecuencias de los errores. La IAPP publicó el 30 de septiembre un marco con ocho familias de funciones de gobernanza, que abarcan desde la tecnología y la gestión de riesgos hasta el derecho, las políticas internas y la auditoría. Se elaboró a partir de perfiles públicos de empleo y, según el propio planteamiento, muchas de esas funciones podrían integrarse en departamentos ya existentes en lugar de generar contrataciones nuevas.
Las ofertas de empleo ya lo reflejan
- Workday analizó vacantes de más de 550 empresas que usan su plataforma de selección.
- Las menciones a habilidades elementales de IA, como redactar instrucciones sencillas, bajaron un 25% desde su máximo de enero de 2026.
- Los requisitos de desarrollo de herramientas, automatización de procesos e ingeniería de IA subieron un 51% entre septiembre de 2025 y julio de 2026.
Son datos de anuncios, no del conjunto del empleo. Una lectura plausible es que el uso básico de asistentes empieza a considerarse una competencia habitual, insuficiente para distinguir a un candidato de otro.
El pensamiento analítico mantiene el primer puesto
En el ranking de habilidades demandadas a escala mundial para la semana del 21 al 27 de octubre de 2026, con datos recogidos el 21 de octubre, el pensamiento analítico conserva la primera posición, aunque su significado cambia. McKinsey describió el 15 de octubre casos en los que trabajos que antes llevaban semanas pasaron a hacerse en días u horas. El cuello de botella se trasladó a los directivos, que necesitaban más tiempo para revisar las conclusiones y decidir. El Foro Económico Mundial identifica esta habilidad como esencial para el 69% de los empleadores encuestados.
La banca la necesita para distinguir un deterioro crediticio real de una fluctuación estadística; los seguros, para interpretar la siniestralidad y valorar reservas técnicas; la industria, para el mantenimiento predictivo y la calidad; y la sanidad, donde un diagnóstico estadísticamente plausible puede no ser clínicamente adecuado. El AI Jobs Barometer 2026 de PwC sostiene que la IA beneficia sobre todo a ocupaciones en las que potencia las capacidades de expertos.
Las ofertas lo confirman. Michael Page buscaba, en una oferta actualizada el 9 de octubre, un responsable de FP&A y reporting de grupo en Madrid con experiencia en auditoría, modelización y tesorería, y familiaridad con automatización e IA. Novartis publicó el 2 de octubre en Barcelona una vacante para rediseñar procesos de desarrollo farmacéutico con análisis de datos e IA. También figuran referencias de Sanofi y de Cajamar Tecnología.
Qué significa para las empresas: análisis de El Noticiario
El mensaje para las direcciones es doble. Primero, comprar tecnología no basta: sin capacidad de gobierno, el despliegue de agentes puede generar riesgos antes que valor, como sugiere el bajo porcentaje de directivos que ya percibe beneficios transformadores. Segundo, la formación en IA deberá ir más allá del curso introductorio y apuntar a supervisión, auditoría de resultados y gestión del cambio.
Para los profesionales, la ventaja competitiva se desplaza desde el manejo de la herramienta hacia el criterio sectorial y la responsabilidad sobre las decisiones. Conviene, no obstante, cautela: los estudios citados proceden de empresas muy avanzadas, de encuestas y de anuncios de empleo, y no miden todo el mercado laboral. La tendencia es nítida, pero su velocidad real dependerá de lo rápido que las organizaciones rediseñen sus puestos.




