Las elecciones midterms de Estados Unidos, las legislativas de medio mandato, pueden provocar hoy una reacción significativa en los mercados en cuanto se conozca el resultado oficial. El movimiento sería mayor si hubiera sorpresa o un desenlace conflictivo. Los inversores ya parecen haber puesto precio a un escenario concreto: una victoria de los demócratas que les dé el control de la Cámara de Representantes y, quizá, también el del Senado.

Ese resultado abriría un pulso entre el poder legislativo y el ejecutivo, que sigue en manos del republicano Donald Trump. Los analistas advierten de que la combinación de factores políticos, geopolíticos y tecnológicos de esta cita electoral dificulta encontrar precedentes comparables.

Lo que ya descuenta el mercado

La expectativa de un Congreso demócrata se aprecia en la evolución reciente de algunos sectores. En los últimos meses el farmacéutico ha tenido un comportamiento mejor que el de defensa. La razón es que un Congreso de ese signo podría impulsar el gasto en salud y reducirlo en armamento.

Con ese punto de partida, el riesgo para la Bolsa está en que el resultado se aleje de lo previsto, ya sea por exceso o por defecto.

El escenario más adverso: una victoria demócrata muy amplia

Según los analistas de Citi, la peor hipótesis para la renta variable es que el triunfo demócrata supere lo esperado. Concretamente, que obtengan más de 253 escaños en la Cámara de Representantes (sobre 435) y más de 53 puestos en el Senado (sobre 100).

«Esta clara victoria aumentaría las posibilidades de un presidente demócrata en 2028 y, por tanto, de mayores impuestos para las empresas».

La entidad de Wall Street apunta además a otro efecto. Un dominio demócrata podría traducirse en un mayor escrutinio del desarrollo de la inteligencia artificial, la tecnología que ha impulsado el mercado este año, y en un choque directo con la Administración de Trump por la apertura de diversas investigaciones.

Tres vías de volatilidad

Jefferies resume en tres los canales por los que una victoria demócrata puede generar inestabilidad:

  • Ámbito fiscal: podría resurgir la lucha presupuestaria y el debate sobre los límites a la deuda pública.
  • Investigaciones: una ola de pesquisas al Gobierno o a las empresas consideradas afines.
  • Reacción de Trump: un presidente que responda con medidas agresivas y quizá con una intensificación del conflicto en Irán.

Si los republicanos conservan el Senado

El panorama cambiaría si el partido de Trump logra mantener el Senado. En ese caso, Citi considera que la Bolsa de Nueva York podría dar un salto, sobre todo en banca, tecnología y defensa. «Vemos potencial para un rally del mercado si los republicanos retienen el Senado», sostiene la entidad.

La reacción no se limitaría a Wall Street. Grupos del Ibex con presencia en Estados Unidos, como Santander, ACS o Iberdrola, también están expuestos al movimiento de los mercados tras las votaciones.

Qué dice la historia

Otros observadores recuerdan que el mercado suele comportarse bien después de unas midterms, incluso cuando el Congreso resultante es de signo opuesto al de la Casa Blanca. Deutsche Bank indica que el S&P 500 ha subido en los doce meses posteriores a 22 de los 24 comicios de este tipo celebrados desde 1930.

Aun así, la impredecibilidad de Trump, la situación geopolítica en Irán y el auge de la IA restan fiabilidad a los precedentes. Además, hay un escenario que pocos analistas se atreven a plantear pero que no conviene descartar: un resultado contestado que abra días de incertidumbre legal y constitucional.

Qué significa para las empresas y los inversores

El análisis de El Noticiario apunta a que lo relevante no es solo quién gane, sino por cuánto margen. Un Congreso dividido o con mayoría demócrata ajustada es el escenario que los precios ya reflejan en buena parte. Una mayoría muy holgada, o un Senado que se mantenga republicano, obligaría a recolocar posiciones con rapidez.

Para las compañías, las claves son tres. La primera es la fiscalidad, porque la perspectiva de impuestos más altos en 2028 afectaría a la valoración de los beneficios. La segunda es la regulación de la IA, que puede incidir en las grandes tecnológicas y en el conjunto de la cadena de valor. La tercera es la exposición geopolítica, pues cualquier endurecimiento en Irán se trasladaría a energía, defensa y activos refugio.

Para el inversor de largo plazo, el dato de Deutsche Bank sirve de contrapeso a la cautela. Pero conviene recordar que describe una tendencia histórica y no una garantía, y que el contexto actual tiene pocos paralelismos. Hasta que el resultado sea oficial, cabe esperar sesiones de mayor volatilidad, con especial atención a sanidad, defensa, banca y tecnología.