Joselito en China da un paso más en su estrategia de convertirse en una marca de lujo ligada a la gastronomía. La firma de Guijuelo (Salamanca) ha elegido el Xitan Hotel Beijing para presentar internacionalmente su jamón Vintage 2016 y ha sumado al chef Zhang Yong, conocido como Uncle Rong, para un menú exclusivo ante apenas quince comensales.

Una cata vertical entre jamón y té

El hotel se encuentra en el distrito de Mentougou, en la localidad de Tanzhesi, a una hora de Pekín. Abrió en 2022 en la antigua aldea milenaria de Yangpoyuan, vinculada al templo de Tanzhe, y reparte habitaciones, salón de té, whisky bar, café y restaurantes entre varios edificios.

Allí, la empresa reunió durante dos días a prensa europea y asiática y a clientela vip para una cata vertical de varias añadas, combinadas con tés muy cotizados. La selección corrió a cargo de dos sumilleres de té: José Gómez Sánchez, sexta generación de la familia, y Ricard Zhan, brand director del hotel.

La pieza protagonista fue un jamón de la añada 2006, el «Vintage más Vintage» de la casa. Se trata de una de las escasas unidades más antiguas que conserva la compañía, que abrió alguna en Madrid y Barcelona en 2024 y 2025 y cuyo precio puede alcanzar entre 60.000 y 80.000 euros. Gómez Sánchez explicó que esta pieza resultó mejor que las de la misma añada probadas uno y dos años antes, y que el sistema de trazabilidad permitirá revisar dónde estuvo y qué comió el animal para entender la diferencia.

Una clasificación inspirada en el champagne

La empresa estableció en 1999 una clasificación de sus jamones tras una visita a Champagne con Ferran Adrià. Desde entonces distingue tres niveles según el tiempo de curación:

  • Gran Reserva: de cuatro a seis años.
  • Millésime: de seis a ocho años.
  • Vintage: más de ocho años.

Zhang Yong, un aliado de peso

La colaboración con Zhang Yong es otro de los hitos del acto. El chef y empresario, de perfil discreto y reacio a la exposición pública, empezó con un puesto callejero de mariscos y pescado. Hoy lidera un grupo con cuarenta establecimientos, quince de ellos de alta cocina, 4.000 empleados y un balance histórico acumulado de más de noventa estrellas Michelin. Su buque insignia en Pekín, Xin Rong Ji, fue el primer restaurante de cocina china continental en lograr las tres estrellas de esa guía.

Premiado en 2026 con el Icon Award de la versión regional de la lista The 50 Best Restaurants, Zhang Yong firmó una versión del melón con jamón Joselito dentro de un menú que mezclaba su cocina china contemporánea con recetas con producto de la casa. Preguntado por los planes de su grupo para abrir en Madrid, Milán y Nueva York, que apuntan fuentes del sector, no los confirmó ni los desmintió.

Un mercado estratégico, pero todavía pequeño

Joselito está en China desde 2013 y, según la propia compañía, el país aún supone una parte pequeña de su negocio global. José Gómez Martín, de la quinta generación, lo define como un mercado estratégico a medio y largo plazo, con una cultura culinaria del cerdo que facilita la comprensión del producto. Su hijo subraya que la prioridad no ha sido crecer rápido en volumen, sino «construir correctamente el mercado».

El negocio se concentra en restauración y hostelería de alto nivel, con algunos de los mejores restaurantes y hoteles del país. Las tiendas gourmet y los puntos de venta especializados tienen un peso menor. Para llegar al cliente trabaja con distribuidores locales, a los que forma y a los que explica la cultura de la marca. En paralelo, su cortador de cabecera, Ernesto Soriano, ha impartido formación a aspirantes al oficio en varias ciudades chinas.

Barreras sanitarias y peste porcina

La regulación sanitaria china para los productos cárnicos es muy restrictiva: pocas empresas y establecimientos españoles están autorizados a exportar, y es clave cumplir con la homologación y la trazabilidad exigidas. La peste porcina surgida a finales de 2025 en Cataluña ha cerrado las exportaciones de cerdo a varios países de Asia, con pérdidas millonarias para el sector. China, sin embargo, parece limitar la entrada según la región de origen y no por país completo.

Qué significa para las empresas

El movimiento ilustra una estrategia de valor frente a volumen. Con un producto de precios extremos y producción limitada, Joselito no compite en el mercado de gran consumo, sino en el de la exclusividad, donde la narrativa, la trazabilidad y los prescriptores gastronómicos cuentan tanto como el propio jamón.

Para otras compañías agroalimentarias españolas, el caso apunta a tres lecciones: la paciencia necesaria en mercados regulados, la importancia de socios locales formados en la cultura del producto y el valor de aliarse con figuras de prestigio. También muestra que, en plena crisis sanitaria, estar ya homologado en destinos como China supone una ventaja competitiva difícil de replicar a corto plazo.