La empresa vasca de muebles Lufe, especializada en madera maciza ecológica, se propone duplicar su facturación en un plazo de dos años apoyándose en dos palancas: la entrada en nuevos países europeos y la ampliación de su catálogo. La compañía prevé cerrar este ejercicio cerca de los 17 millones de euros de ventas, un 17% más, y fija como meta los 24 millones el año próximo y los 32 millones un año después.
Un crecimiento que se apoya en la exportación
Lufe nació en 2014 y diseña y fabrica sus productos en su planta de Aizarnazabal, en Guipúzcoa. Vende exclusivamente por internet, un modelo que le permite llegar al cliente final sin intermediarios. Su fundador y consejero delegado, Enrique Arrillaga, resume la fórmula en una idea: producir en casa y hacerlo de forma eficiente para ofrecer el producto más económico posible.
El peso del mercado exterior crece de forma sostenida. En 2025 las ventas fuera de España supusieron el 34% del total, y la previsión para 2026 es alcanzar el 40%. La compañía dio sus primeros pasos internacionales en 2023, con el lanzamiento de su web en Portugal y Francia, y ha seguido un ritmo muy regular desde entonces.
Un país nuevo cada dos años
- 2023: Portugal y Francia.
- 2025: Italia.
- Finales de 2026: Alemania.
- Siguiente candidato: Reino Unido, que Arrillaga menciona como mercado al que mira para seguir ampliando su base de clientes.
«Cada dos años estamos entrando en un país europeo», explica el directivo. Alemania, con la que la empresa abrirá su quinto mercado exterior, supondrá un banco de pruebas para su modelo de venta directa en un país de gran tamaño.
Más producto, más fábrica, más logística
La segunda pata del plan es el catálogo. Lufe trabaja en el lanzamiento de nuevos muebles con el objetivo, en palabras de Arrillaga, de «amueblar toda la casa con productos sencillos». Ampliar la gama busca aumentar el gasto por cliente y rentabilizar la inversión en captación en cada nuevo país.
La empresa emplea a más de 60 trabajadores y cuenta con una fábrica de 6.000 metros. Para sostener el aumento de volumen prevé invertir dos millones de euros en un almacén automático, una apuesta por la logística que resulta clave en un negocio que depende de entregas eficientes de productos voluminosos.
«Aunque pueden parecer metas altas, en 2020 estábamos en 5,6 millones. La aceptación del producto nos lo permite», afirma Enrique Arrillaga.
Qué significa para las empresas: análisis de El Noticiario
Las cifras de partida son relevantes. Pasar de 5,6 millones de euros en 2020 a unos 17 millones este año supone multiplicar por tres la facturación en seis ejercicios. El objetivo, sin embargo, exige una aceleración: llegar a 24 millones el año próximo implicaría crecer en torno a un 40% sobre el cierre previsto de 2026, y alcanzar los 32 millones supondría después un avance cercano al 33%. Ambos ritmos superan con claridad el 17% de este año, de modo que la meta es más ambiciosa que una simple continuidad de la tendencia.
Esa aceleración dependerá de factores que la empresa deberá demostrar: que Alemania y los siguientes mercados respondan como lo han hecho los anteriores, que el nuevo catálogo se traduzca en ventas adicionales y que la inversión en logística absorba el aumento de pedidos sin deteriorar los plazos de entrega ni los márgenes.
El caso es también ilustrativo para otras pymes industriales. Lufe combina producción local, venta directa online y expansión gradual por países, con un calendario predecible. Mantener la fabricación en España le da control sobre el producto, mientras que el canal digital reduce la necesidad de abrir tiendas en cada mercado. La contrapartida es una mayor exposición a los costes de transporte y a la competencia en internet, donde el precio es un factor decisivo.
Para los profesionales del sector, la lectura es clara: la exportación digital permite a las empresas medianas escalar sin una red comercial física, pero exige inversión sostenida en operaciones y una planificación rigurosa de cada entrada en un nuevo país.




