El mayor grupo de capital privado del mundo ha reconocido un cambio de ritmo. Blackstone ha reducido la valoración de buena parte de sus activos inmobiliarios y ha pospuesto varias salidas a Bolsa de empresas de su cartera, según ha explicado su presidente, Jonathan Gray, al presentar los resultados del tercer trimestre. El grupo, con sede en Nueva York, gestiona 1,4 billones de dólares (1,2 billones de euros) en activos.

Gray atribuyó el ajuste a la fuerte subida de los tipos de interés y a la inestabilidad geopolítica. Los recortes afectan sobre todo a inmuebles de menor crecimiento, como grandes carteras en Europa y complejos residenciales multifamiliares en Estados Unidos.

Un ajuste por tipos más altos y tasas de capitalización mayores

El presidente de la firma explicó que el grupo está revisando las valoraciones «para reflejar unas tasas de capitalización y unos tipos de interés más elevados». Cuando la rentabilidad exigida a un inmueble sube, su valor contable tiende a bajar, aunque sus alquileres no cambien.

La división inmobiliaria fue la que peor comportamiento registró en el trimestre. Sus fondos destinados a inversores institucionales redujeron su valor un 3,2%. Los fondos perpetuos de carácter esencial, muchos de ellos dirigidos a inversores minoristas, se revalorizaron un 1,6%. BREIT, el fondo inmobiliario insignia para minoristas, acumula una rentabilidad neta del 7% en lo que va de año.

Gray recordó que los fondos inmobiliarios de la firma arrastran dificultades en gran medida desde que comenzó el ciclo de subidas de tipos en 2021. Aun así, subrayó que los cientos de miles de millones invertidos en centros de datos y almacenes siguen evolucionando bien.

Salidas a Bolsa más lentas

La volatilidad también ha enfriado la vía de las ofertas públicas de venta (OPV) para devolver efectivo a los inversores. «Este año hemos sacado cinco empresas a Bolsa, pero el ritmo se ha ralentizado y hemos tenido que posponer algunas operaciones. Por tanto, diría que el balance es dispar», afirmó Gray.

El contraste con el mensaje de enero es notable. Entonces, el propio Gray hablaba de «una de las mayores carteras de salidas a Bolsa de nuestra historia». Este mes, AirTrunk, operador de centros de datos en Asia respaldado por Blackstone, ha aplazado su debut bursátil al próximo año. Firmus, otro operador con el apoyo del grupo, ha cancelado una OPV muy esperada en Australia.

«A corto plazo, el ritmo va a ser algo más lento, pero en algún momento la situación se normalizará. [...] Volverá a salir el sol.»

Resultados: beneficios en línea y captación casi récord

Las cuentas del tercer trimestre estuvieron en gran medida en línea con lo previsto, aunque mostraron menores beneficios por ventas de activos. Los beneficios distribuibles, medida que los analistas usan como indicador de flujos de caja, fueron de 1,32 dólares por acción. Los ingresos por comisiones, de 1,26 dólares por acción, quedaron ligeramente por debajo de las previsiones.

La captación de capital sigue siendo el punto fuerte. Blackstone levantó más de 63.000 millones de dólares en el trimestre, lo que eleva la cifra de los últimos doce meses a 272.000 millones, próxima a un récord histórico. Entre sus inversores figuran desde fondos soberanos hasta particulares con grandes patrimonios. Crédito e infraestructuras continúan creciendo con rapidez.

En bolsa, las acciones de Blackstone y las de sus competidoras acumulan una caída de alrededor del 30% en el año. Pese a ello, el jueves los títulos de Blackstone subieron un 8% en una sesión volátil. Su director financiero, Michael Chae, anunció que prevé un crecimiento de «dos dígitos bajos» en los ingresos por comisiones de gestión para 2027, mejor que la expectativa anterior.

Qué significa para las empresas y los inversores

El mensaje de Blackstone tiene lectura más allá de su cuenta de resultados. Primero, confirma que la presión sobre las valoraciones inmobiliarias no ha terminado, sobre todo en activos con menor potencial de crecimiento, y que ese ajuste llega con retraso a los balances de los fondos no cotizados.

Segundo, el aplazamiento de las OPV alarga el plazo para que los fondos devuelvan liquidez a sus inversores. Esto importa a las empresas participadas, que ven retrasada una vía de financiación y de salida, y a los inversores institucionales, que esperan distribuciones.

Tercero, el mercado ha premiado la visibilidad en los ingresos recurrentes por comisiones más que el recorte de valoraciones. La reacción del 8% en bolsa sugiere que los inversores atienden más a la capacidad de captar capital que al ajuste contable, aunque las acciones del sector siguen lejos de sus niveles de principios de año.

Centros de datos y crédito privado, sin señales de alarma

Gray rechazó que exista un exceso de construcción de infraestructuras digitales. A su juicio, la oferta de capacidad de cómputo está limitada por permisos, acceso a energía y chips, y por la disponibilidad de capital, y el crecimiento de la demanda «supera con creces» la capacidad de la oferta.

También descartó los temores de comienzos de año sobre un aumento de los impagos por los problemas que la inteligencia artificial podría causar a las empresas. Según dijo, la idea de un «apocalipsis generalizado» en el crédito privado «simplemente no se corresponde con lo que está sucediendo».