Las ventas de L'Oréal registraron entre julio y septiembre una cifra de negocio de 11.561 millones de euros, un 7,7% más en términos comparables ajustados, por encima de lo que esperaban los analistas. El grupo francés de cosmética atribuye el avance al tirón de los perfumes de lujo y de los productos para el cuidado de la piel y del cabello, con especial peso de China y de los mercados emergentes. El contraste con otros grandes nombres del lujo francés es notable: Hermès y Kering cierran el trimestre con un crecimiento más débil de lo previsto o con caídas.

L'Oréal: crecimiento en lujo y en dermocosmética

La división de lujo, que agrupa marcas como Lancôme o Armani, aumentó sus ventas un 7%. La de belleza dermatológica, donde se encuentran Vichy y CeraVe, avanzó un 13,9% y fue la más dinámica del trimestre.

La compañía subrayó el comportamiento del norte de Asia. Allí el negocio de lujo se vio favorecido por la solidez de China, que creció a doble dígito. Es un dato relevante porque el mercado chino ha sido en los últimos tiempos una de las principales incógnitas para el consumo premium.

El consejero delegado, Nicolas Hieronimus, destacó que el cuidado de la piel está rindiendo por encima de lo esperado, una categoría con la que, reconoció, no estaba satisfecho el año pasado. Según el directivo, las previsiones de la empresa apuntan a que superará al conjunto del mercado este ejercicio, aunque «a un ritmo ligeramente más moderado».

«Estamos obteniendo resultados superiores a los esperados en el cuidado de la piel, una categoría con la que no estaba satisfecho el año pasado.»

Hermès y Kering, lastrados por China y Oriente Próximo

El panorama es distinto en la moda y la marroquinería de lujo. Hermès, propietaria de los bolsos Birkin, facturó 4.100 millones de euros en el tercer trimestre, un 4,3% más que un año antes. El dato queda por debajo del 5,2% que anticipaba el mercado y supone una desaceleración frente al 6,7% de crecimiento del segundo trimestre de 2026. La acción cayó un 5% tras la publicación y acumula un descenso cercano al 40% en lo que va de año.

La empresa describió un entorno «desafiante» para el sector. Lo explicó por un mercado chino en horas bajas, con menor consumo y más competencia de marcas locales, y por el impacto de la guerra en Oriente Próximo.

Kering, propietaria de Gucci, ingresó 3.300 millones de euros, un 1% menos a divisa constante que en el mismo periodo de 2025. Gucci, su principal enseña, vendió un 6% menos por la debilidad de la demanda en China y Japón. Su caída más que duplicó el 2,8% que preveían los analistas.

Qué significa para las empresas y los inversores

La comparación entre los tres grupos invita a una lectura matizada del consumo de lujo. Análisis de El Noticiario: la misma geografía, con China como protagonista, sirve para explicar tanto la fortaleza de L'Oréal como la debilidad de Hermès y Kering. Esto sugiere que el problema no es solo el mercado chino en su conjunto, sino qué categorías y qué marcas conectan con el consumidor en cada momento.

Una posible explicación, que los datos disponibles no permiten confirmar, es que la cosmética y el cuidado personal ofrecen un acceso al lujo con tickets más bajos y compras más recurrentes que los bolsos o la moda de alta gama. Eso los haría menos sensibles a un consumo contenido. También pesa el factor del turismo, que la compañía de Hermès vincula al conflicto en Oriente Próximo y que afecta más a las marcas que dependen de las compras de viajeros.

Para los inversores, el trimestre refuerza la idea de que el sector del lujo no avanza de forma homogénea. Mientras L'Oréal supera previsiones y mantiene el pulso frente al mercado, Hermès sufre en bolsa pese a seguir creciendo, y Kering muestra que la recuperación de Gucci todavía no ha llegado. Para las compañías del sector, el mensaje es que la diversificación por categorías y geografías y la capacidad de competir con las marcas locales en Asia serán factores clave en los próximos trimestres.

Conviene, con todo, no extrapolar. El propio consejero delegado de L'Oréal anticipa un ritmo algo más moderado, y los resultados de un solo trimestre no bastan para fijar una tendencia.